A los 90 años murió el excura Karadima

Caso simbólico de los abusos al interior del clero chileno

A los 90 años murió el excura Fernando Karadima, símbolo de los abusos (foto: ANSA)
17:08, 26 julSANTIAGO DE CHILERedacción ANSA

(ANSA) - SANTIAGO DE CHILE, 26 LUG - Esta madrugada murió, a los 90 años, el excura Fernando Karadima, caso emblemático de los abusos en la Iglesia católica chilena y que derivó en la más grave crisis institucional que llegó hasta el Vaticano.
    El expárroco de El Bosque construyó un imperio económico gracias a las generosas donaciones de la elite del país, hasta que en 2010 se hicieron públicas las denuncias en su contra a través de sus principales acusadores, James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo.
    Los tres profesionales habían acudido años antes hasta la arquidiócesis de Santiago, pero ni el cardenal Francisco Javier Errázuriz ni su sucesor Ricardo Ezzati acogieron sus testimonios.
    Expulsado del sacerdocio por el papa Francisco y condenado a vivir una vida de oración y penitencia luego de una investigación canónica, Karadima murió en el Hogar San Juan de Dios en Santiago y por el momento se desconocen detalles sobre qué produjo su deceso.
    Hace unos meses, el exsacerdote había concurrido hasta la urgencia del Hospital Clínico de la Universidad Católica, donde no pudo ser internado de inmediato ante la alta ocupación de camas por la Covid-19. En aquella oportunidad sufría problemas cardíacos.
    La justicia chilena, pese a haber acreditado los hechos, determinó que estaban prescritos. Sin embargo, los tres acusadores interpusieron una demanda civil en contra del arzobispado de Santiago, el cual se vio obligado a pagar 595 mil dólares tras resolución judicial, la cual no fue apelada.
    Karadima fue uno de los sacerdotes más influyentes en el clero de los años 80, gozaba de enorme prestigio por el número de vocaciones que se formaban a su lado, entre ellos cuatro obispos.
    Justamente la designación en 2015 de uno de ellos, Juan Barros, en la diócesis de Osorno, en el sur del país , desató una profunda molestia que impactó al propio papa Francisco y que empañó su visita en enero de 2018.
    El pontífice salió en su defensa y pidió pruebas en contra de Barros, pero ante el vendaval provocado nombró un delegado especial, el arzobispo Charles Scicluna, quien viajó a Chile e instaló un sistema de escuchas para tomar declaraciones a todas las víctimas de abusos.
    El informe Scicluna fue demoledor y daba cuenta de que la otrora Iglesia del recordado cardenal Raúl Silva Henríquez, voz de los sin voz al servicio de los pobres, se había alejado de su grey y pedía ser servida con arrogancia, ostentando privilegios ajenos a su ministerio.
    Todo el episcopado chileno fue convocado a un inédito viaje a Roma en abril de 2018 e interpusieron su renuncia ante Francisco, quien hasta la fecha ha removido a gran parte de sus miembros, entre ellos Juan Barros.
    Solo ocho después de las revelaciones públicas de los cargos en su contra, el Papa decidió aumentar la condena en contra de Karadima expulsándolo del sacerdocio.
    Hasta ese momento, vivía en una acomodada residencia de ancianos, que costeaba el arzobispado, recibía la visita del cardenal arzobispo Ezzati, de su entorno e incluso se conoció que había presidido la Eucaristía.
    Francisco, como una forma de reparar a todas las víctimas de abusos al interior del clero chileno, invitó a Hamilton, Cruz y Murillo hasta la Santa Sede en 2018. Sacó del grupo asesor al cardenal Errázuriz y este año nombró a Juan Carlos Cruz como miembro de la Tutela Minorum, la comisión del Vaticano destinada a la protección de abusos de menores en la Iglesia. (ANSA).
   

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