Drama de una fue gloria para la otra

Sunisa Lee, flamante campeona de gimnasia en Tokio (foto: ANSA)
19:03, 30 julTOKIORedacción ANSA

   (ANSA) - TOKIO, 30 JUL - En la vida y obviamente también en el deporte lo que para uno es el infierno, para otro puede resultar el paraíso.
    Tal es el caso de Sunisa Lee, eterna segunda que conquistó un oro inédito en gimnasia artística en los Juegos de Tokio gracias a la deserción de la múltiple campeona olímpica Simone Biles por cuestiones de salud mental.
    "Había venido a Tokio a pelear por la medalla de plata", admite Lee, aún incrédula por su consagración en las competencias individuales de gimnasia en las que decidió no competir la favorita Biles, que observó la prueba desde las gradas.
    Lee no desaprovechó la oportunidad que le deparó el destino y le regaló la quinta medalla de oro consecutiva a Estados Unidos en esa disciplina después de haber "cambiado el chip" inicial en el momento adecuado.
    "Cuando se presentó esta ocasión, sabía que tenía que tomarla y hacer lo que normalmente hago durante toda la temporada para ser segunda", reconoció.
    "Estoy viviendo un momento surrealista. No puedo creer que sea verdad", confesó la atleta de 18 años y nueva campeona olímpica que al igual que Biles también atravesó su propio calvario.
    Como consecuencia de la pandemia de Covid-19, Lee perdió a una tía y a un tío tras el accidente que sufrió su padre John y que lo dejó postrado en una silla de ruedas por querer ayudar a un amigo a trasladar un árbol que terminó cayéndole encima.
    Fue él, su padre, quien la alentó desde que era niña y saltaba del sofá a la cama intentando sus primeras piruetas, que fueron la génesis de su pasión por la gimnasia.
    Su padre también era quien la defendía cuando su madre Yeev se enojaba: "Saltaba siempre en la cama y hacía saltos mortales y ese tipo de cosas hasta que al final ella se cansaba de retarme", rememora hoy.
    Al final, lo mejor para ella y para su madre fue inscribirla en un gimnasio para que se sacase las ganas.
    Cuando su padre se accidentó, fue un golpe al corazón para Lee, que llegó a pensar en dejar la gimnasia a la que dedicó gran parte de su vida y que ahora le pagó con creces.
    Su estreno en los torneos estadounidense fue a los 16 años.
    Hoy, dos años más tarde, se sube al olimpo de los Juegos como lo hicieran Mary Lou Retton, Carly Patterson, Nastia Liukin, Gabby Douglas y, obviamente, Simone Biles.
    Parte de esa medalla de oro también es suya porque es y seguirá siendo por siempre "la mejor de todos los tiempos", según admite Lee. (ANSA).
   

Todos los Derechos Reservados. © Copyright ANSA

archivado en