Amarcord napolitano en nuevo film de Sorrentino

"Fue la mano de Dios", homenaje a Maradona

14:28, 02 sepVENECIA 2 SEPT - Con corajeRedacción ANSA
(ANSA) - VENECIA 2 SEPT - Con coraje, el realizador italiano Paolo Sorrentino se pone al desnudo por completo en "E stata la mano di Dio", film de Netflix que compite por Italia en el Festival de Venecia.
    No solo es un film íntimo, como se anunció varias veces, sino un relato doloroso en detalles de su infancia, de sus padres, de sus parientes, de su ciudad y, aparentemente, con realmente pocas licencias poéticas.
    Un film-autoanálisis que es un homenaje declarado a Federico Fellini, casi un "Amarcoard sorrentiniano", un homaneja su Nápoles a Diego Maradona, que lo habría salvado de la muerte.
    En 1987, efectivamente, para asistir a un partido de fútbol del Napoli y en ver en acción al "Pibe de Oro", el realizador fue a la Toscana, mientras sus padres se quedaron en su casa.
    Esa misma noche, una pérdida de monóxido de carbono los mató a ambos, dejándolo huérfano a los 17 años.
    Es la escena más fuerte del film: la carrera de Fabietto Schisa (alias Sorrentino, interpretado por Filippo Scotti) junto a su hermano (Marlon Joubert) hasta el hospital, para descubrir allí que ambos padres -Toni Servillo y Teresa Saponangelo- han muerto.
    Para el joven Sorrentino es motivo de furia el hecho de que no le permitan ver sus cuerpos.
    Antes de la tragedia, la felliniana familia del realizador da lo mejor de sí: el amado padre es un hombre lleno de espíritu y está siempre presente (pero se sabrá que tiene a una colega como amante); la madre es una mujer que ama bromear; el hermano es aspirante a actor y, finalmente, hay una hermana, Daniela, siempre encerrada en el baño.
    Y además la tía, Patrizia (Luisa Ranieri), bellísima, sexy y exhibicionista, casada con el legítimamente celoso Franco (Massimiliano Gallo), la ancian Baronessa Focale vecina de la casa (Betti Pedrazzi), el amigo contrabandista y muchos otros personajes.
    ¿Qué ocurre en las más de dos horas del film? Entre realidad y ficción, de todo.
    Se comienza con espléndidas secuencias de Nápoles desde el mar, hay una persecución a contrabandistas en el golfo, un San Gennaro en un Rolls Royce, un Munaciello (espíritu legendario del folklore napolitano) de carne y hueso, Federico Fellini (solo en la voz), él en Vespa con ambos padres en el asiento (imposible no pensar en Nanni Moretti), su encuentro con Antonio Capuano que, sin gracia alguna, le da indicaciones sobre su confusa voluntad de ser cineasta.
    Es un film sin duda muy bello, pero totalmente inédito en la producción del realizador napolitano, donde predominan más las emociones que la estética.
    El realizador esta vez no mira, se hace mirar. Y esto sin el narcisismo morettiano, sin ocultar ninguna fragilidad.
    Finalmente, ¿qué animaba al joven Sorrentino a querer ser realizador de cine? La misma visión que impulsó a Fellini, es decir el hecho de que "la realidad es decadente". (ANSA).
   

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