Joven congresista, testigo de reacción de Bush

Adam Putman vio al presidente enterarse de ataques a Torres

14:41, 11 sepNUEVA YORK 11 SEPT - Hace 20 añosRedacción ANSA
(ANSA) - NUEVA YORK 11 SEPT - Hace 20 años, Adam Putman, el congresista más joven de Estados Unidos, se convirtió en testigo directo cuando el presidente George W. Bush se enteró de los ataques a las Torres Gemelas.
    El 11 de septiembre de 2001, Putnam era parte de un comité de bienvenida que mantenía una pequeña charla con el presidente Bush en las afueras de la escuela primaria Emma Booker en Sarasota, Florida, cuando el jefe de personal de la Casa Blanca, Andrew H. Card, los interrumpió.
    "Tiene una llamada telefónica en espera", le dijo Card a Bush.
    "Allí estaré", respondió Bush con poca urgencia, ante lo que Card insistió: "Señor presidente, debe tomarlo ahora mismo".
    Entonces le informaban a Bush que un avión se había estrellado contra la Torre Norte del World Trade Center.
    Putnam se convirtió entonces en testigo directo de un presidente que se enfrentaba a la mayor calamidad en Estados Unidos desde al menos Pearl Harbor.
    El miembro más joven del Congreso en ese momento, el republicano de 26 años, llevaba ocho meses en el primero de lo que serían cinco mandatos en la Cámara.
    El día anterior, había volado con su esposa y su hija pequeña a Washington DC para poder emitir votos para nombrar dos oficinas de correos.
    "Todavía era tan nuevo", dijo en una entrevista. "Todavía pensaba que era importante no perder una votación".
    Más tarde tomó un vuelo a Tampa, Florida, dejando a su familia en Washington, para poder participar del evento donde Bush tenía previsto promover la política educativa en la escuela primaria.
    En el momento de recibir la noticia, Bush no sabía que el primer avión era parte de un ataque terrorista.
    El presidente, entonces, continuó con su horario, sentándose con una clase de segundo grado.
    Putnam se dirigió al centro de medios de la escuela, donde estaba rodeado de otros dignatarios, ayudantes de la Casa Blanca, miembros del Servicio Secreto y un grupo de estudiantes de quinto grado. Allí, vieron cómo un segundo avión chocaba contra la Torre Sur.
    Lo que era un accidente, se transformaba entonces en un ataque terrorista, directo al corazón de Estados Unidos.
    Card corrió al aula de segundo grado para contarle a Bush sobre el segundo avión: "Estados Unidos está bajo ataque".
    Los asesores de la Casa Blanca querían que Bush se dirigiera a la nación lo antes posible. Pero creían que la configuración del centro de medios, con niños de 10 y 11 años como telón de fondo, no era óptima.
    Putnam escuchó mientras intentaban persuadir a Bush de que podía hacer comentarios desde la pista antes de abordar el Air Force One.
    Pero no hubo tiempo para organizar un evento mediático en el aeropuerto.
    Bush pronunció breves declaraciones desde la escuela, y anunció a los estadounidenses que regresaría a Washington DC.
    "El terrorismo contra nuestra nación no se mantendrá", dijo Bush, antes de pedir un momento de silencio.
    A bordo del Air Force One, Putnam fue empujado hacia atrás en su asiento al despegar. El avión se elevó en el aire en el ángulo más vertical posible, una maniobra evasiva.
    Cuando el avión se niveló, los pasajeros se enteraron de que los terroristas habían volado un tercer avión hacia el Pentágono, lo que provocó la decisión de cambiar de ruta hacia Camp David, el refugio presidencial en el oeste de Maryland.
    En las pantallas de televisión los legisladores pudieron ver ambas torres en llamas.
    El Air Force One sobrevoló la costa del Golfo, entre Pensacola, Florida, y Mobile, Alabama, dijo Putnam, y señaló que las transmisiones de televisión eran de noticieros locales en esas ciudades.
    Putnam dijo que más tarde se enteraría de que Bush ya había dado una orden de derribar aviones comerciales sospechosos y que el presidente sabía que un avión de pasajeros se había estrellado en el oeste de Pensilvania.
    "Él había dado la orden de derribarlo, pero no sabía que no lo habían derribado", agregó. "Fue como ver cómo se ponía en acción el escenario del fin del mundo". (ANSA).
   

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