Los haitianos llegan a México para quedarse

Se integran en comunidades urbanas e imprimen sello cultural

Integrantes de una caravana de haitianos en México
Integrantes de una caravana de haitianos en México (foto: ANSA)
17:23, 28 octCIUDAD DE MEXICOPor Marcos Romero

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 28 OTT - Decenas de miles de haitianos expulsados de Brasil y Chile llegaron a México para quedarse, aunque algunos todavía aspiran a llegar a Estados Unidos, donde cada vez es más difícil que se les acepte, integrándose en algunas comunidades urbanas sobre todo de la frontera norte. Aunque al principio llegaron a la nueva "Tierra Prometida" en avalancha atraídos por rumores que se diseminaron como hongos en época lluviosa luego comenzaron a hacerse a la idea de que este país podría convertirse en su segunda patria. En las norteñas ciudades de Tijuana y Mexicali, que colindan con California, no sorprende que ya haya restaurantes de comida haitiana o haitianos preparando los populares "tacos" en los comederos mexicanos, aunque también hay ya numerosos ciudadanos de esa nación caribeña trabajando en empresas, en talleres o pastoreando iglesias evangélicas. No faltan también los más preparados, que obtienen empleos mejor remunerados como profesores de inglés o francés, o como docentes universitarios e incluso como escritores. El presidente del Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos, Wilner Matelus, estima que a diario ingresan a México por la frontera sur entre 250 y 300 haitianos, y que la suma de los que están varados en todo el país alcanza los 30.000, aunque es una cifra difícil de calcular y hay versiones de que habría muchos más. Martha Luz Rojas, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur, en un artículo publicado en 2019 denominado "Una mirada a la reciente presencia haitiana en México", refiere que los primeros haitianos llegaron al país a fines de 2016, por la ruta migratoria de América del Sur rumbo a Estados Unidos. El corredor incluye el paso por el peligroso e inseguro "Tapón del Darién", en la frontera selvática entre Colombia y Panamá. El flujo fue alimentado por el devastador terremoto de enero 2010, que dejó 216.000 muertos, pero también por la epidemia de cólera que sobrevino después, y luego de los huracanes Isaac y Sandy (2012) y Matthew (2016), "así como de las condiciones de pobreza, de la vulnerabilidad social y económica y de la inestabilidad política". El terremoto de agosto pasado que arrojó 2.248 muertes y el asesinato del presidente Jovenel Moise en julio anterior, que desató el caos político, son solo los últimos factores que terminaron de desencadenar este éxodo de proporciones bíblicas. Sin embargo, como resultado del desempleo y de la crisis económica en Brasil, una parte de la población haitiana empezó a huir en 2018 vía terrestre rumbo a Estados Unidos. En abril pasado, el gobierno chileno ordenó expulsar a los haitianos que llegaron después del 18 de marzo del 2020, lo que obligó a miles de ciudadanos de ese país a abandonar la nación que los había acogido y les había permitido inclusive tener una casa, un empleo fijo y hasta un automóvil. Al llegar a México, los haitianos buscaron ganarse la vida en cualquier actividad posible e incluso crearon la llamada "Little Haití", una comunidad de compatriotas en una zona marginal de Tijuana. En la capital mexicana también han comenzado a instalarse atraídos por el rumor de que era más fácil aquí, en el epicentro político del país agilizar sus pedidos de asilo y en apenas 11 días de octubre se presentaron 14.000 solicitudes de refugio en las oficinas del Instituto Nacional de Migración. "Se ven por todas partes. No son como los centroamericanos, que sólo se delatan cuando hablan, porque se parecen a nosotros.
    Los haitianos son de pelo rizado y de piel más oscura, además de que hablan muy distinto", señala a ANSA Jorge, encargado de una cafetería al sur de la Ciudad de México. "En la Central de Abastos (oriente de la urbe) hay muchos trabajando como estibadores, llevando cajas de fruta y verdura de un lado a otro", señala. Poco a poco, los haitianos se dieron cuenta de que era mejor quedarse en este lugar que viajar a Estados Unidos y muchos han comenzado a tomar clases en español en los refugios o a buscar un empleo o formas de ganarse la vida con vistas a integrarse pronto a país. Además, la ola de inseguridad suele comenzar a afectarlos también, como el caso de dos mujeres asesinadas en menos de 24 horas esta semana en Chiapas, cuyos cuerpos fueron hallados en las localidades de Suchiate y Tapachula. (ANSA).
   

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