Proyecto para evaluación de los empleados vaticanos

En fase experimental. Operatividad, competencia y comportamiento

Plan de evaluación de los empleados del Vaticano
Plan de evaluación de los empleados del Vaticano (foto: ANSA)
12:51, 24 julCIUDAD DEL VATICANO Redacción ANSA

(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO 22 JUL - El Vaticano comenzó un "proyecto piloto" para la evaluación del personal y un análisis global a nivel de "operatividad, competencia y comportamiento" de los empleados.
    La iniciativa es de la Secretaría para la Economía, cuyo prefecto, el padre Juan Antonio Guerrero Alves, escribió a los jefes de ministerio y responsables de entes y organismos de la Santa Sede, adjuntando la "ficha de evaluación y autoevaluación del empleado", las instrucciones necesarias y las "directivas de evaluación de los recursos".
    El proyecto, entre cuyos fines se halla una "movilidad virtuosa" en el seno de la Curia, involucra en primer lugar a algunas oficinas y luego a todos los demás entes.
    Cada empleado, con una ficha igualmente detallada, será sometido a una evaluación relativa a las categorías de eficiencia y método ("operatividad"), de preparación específica "("competencia") y de actitud en el lugar de trabajo, así como relativa a las relaciones con sus colegas y los demás referentes ("comportamiento").
    La escala de evaluación -y también de autoevaluación de parte del interesado- prevé para cada sector puntajes de 1 a 5, desde el "no adecuado" al "mejorable", el "adecuado", el "bueno" y el "excelente.
    La planilla de Excel elaborad un puntaje parcial para cada categoría y otro final, siempre de 1 a 5.
    "El planteo de la reforma de la Curia Romana, en estos años -escribió el padre Guerrero Alves en la carta enviada a los jefes de los ministerios, según ANSA puede referir- determinó una innovación de las estructuras, de las actividades y del trabajo".
    "En muchos sectores surgió la necesidad de nuevas competencias, y al mismo tiempo el personal de la Curia Romana trabaja para adaptarse a los renovados requisitos requeridos por la nueva organización", agregó.
    "A la luz de estas transformaciones -agregó el jesuita español- ya se compartió con muchos entes la exigencia de revalorizar lo mejor posible los recursos meritorios, proporcionar nuevas oportunidades y favorecer la formación técnica y profesional".
    Al mismo tiempo "se compartió, también, la necesidad de identificar en modo más detallado las características de cada recurso, para garantizar la constitución de una organización eficaz que responda a las efectivas exigencias de la Curia Romana".
    "Con ese objetivo -explica el prefecto para la Economía- es esencial la adquisición de una visión global del nivel de operatividad, competencia y comportamiento del personal en servicio".
    Por tal motivo "la Secretaría para la Economía, a través de la Oficina de Personal, desarrolló un proyecto piloto para la evaluación del personal y elaboró una ficha de evaluación y autoevaluación del empleado", junto con las "directivas de evaluación de los recursos" y la "guía para completar la ficha de evaluación de los recursos".
    "El proyecto -subrayó el padre Guerrero Alves- está involucrando, de modo experimental, inicialmente, solo a algunas oficinas pertenecientes a algunas instituciones de la Curia Romana".
    "Una vez recibidos los resultados de esta fase piloto -agregó- luego serán involucrados todos los entes de la Curia, con el fin de realizar una visión global de los recursos de la Santa Sede, evaluar sus puntos de fuerza y señalar los aspectos que mejorar de cada recurso, iniciando una movilidad virtuosa entre los diferentes entes de la Curia".
    La noticia del proyecto en torno a su evaluación no podía sino causar dudas entre los aproximadamente 3000 empleados de la Santa Sede, que vienen de años de bloqueo de las promociones y horas extraordinarias, y recientemente -debido a la crisis causada por la pandemia- afectados por el congelamiento de los beneficios por antiguedad, que implica recortes a las retribuciones.
    Serpentea entre ellos cierto escepticismo ante la necesidad de ver evaluadas sus capacidades así como su "comportamiento", mientras cabe preguntarse qué pasaría si hay una fuerte disparidad entre la opinión que el empleado tiene de sí mismo a la hora de autoevaluarse y la expresado por su superior. (ANSA).
   

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